Cómo preguntar a los niños para evitar que respondan con monosílabos

28 octubre, 2016

La comunicación con los niños no siempre es fácil, y a veces cuando les preguntamos suelen responder con monosílabos, tratando de acabar la conversación. Da igual si les preguntamos ¿qué tal el cole? o ¿si les ha gustado la película que han visto? Suelen ser responder con un sí o un no, y en el mejor de los casos con un bien, mal, bueno,… En cualquier caso, resulta difícil sacarles más palabras.

Muchos padres se quejan de que cuando intentan hablar con sus hijos, a veces parecen ausentes, están en su mundo o construyen una barrera comunicativa con los adultos. Entonces, cómo preguntar a los niños para evitar que respondan con monosílabos.

El eje de las conversaciones con los niños

Tener una conversación con un niño puede ser complicado, pero es muy importante favorecerla, ya que a través de la comunicación estrechamos vínculos y creamos un clima familiar positivo que nos permite conocer y comprender unos a otros. Aunque es cierto, que comunicarnos con los niños puede ser complicado, podemos aprender a tener conversaciones con nuestros hijos de un modo más fluido y que supongan una verdadera comunicación.

Los niños tienden a ser muy esquemáticos en el diálogo y algunos demuestran dificultades para expresar correctamente lo que piensan o sienten. De manera que los padres debemos tener en cuenta que el talante de nuestra conversación debe ser siempre positivo, si queremos que dure, ya que las preguntas positivas ayudan a continuar la conversación. Además, si lo que queremos es más comentarios respecto a un tema, conviene introducir números en nuestras preguntas como: “¿qué tres amigos de tu clase te gustan más?, y evitar adjetivos con carga emocional como triste, odioso… ya que podrían detener el diálogo.

Cómo preguntar a los niños para evitar que respondan con monosílabos

Para evitar que nos respondan recurriendo al socorrido monosílabo, el truco consiste en realizar preguntas abiertas, que suelen tener respuestas infinitas. No obstante, también podemos recurrir a otros consejos con los que conseguiremos mejorar nuestras habilidades comunicativas para acercarnos más a los niños y aprender a comunicarnos en familia.

1.  Favorece la comunicación en familia y conviértela en un hábito. Esta costumbre familiar de la que todos podemos disfrutar es el primer paso. No se trata de estar hablando constantemente, ya que podría resultar pesado y agobiante, pero sí de favorecer ciertos momentos de comunicación y diálogo. Con algunas costumbres tan sencillas como quitar la televisión mientras comemos para poder hablar y contarnos qué tal el día podemos favorecerla. Se trata de buscar un momento al día para la comunicación y en ese momento librarnos de aparatos electrónicos (televisión, teléfonos, tablet, etc.). A menudo estamos en familia. pero sin prestarnos atención unos a otros, nuestro ejemplo en este sentido es el primer paso.

2.  Mira a tus hijos y escúchales activamente cuando te comenten algo. A veces estamos tan metidos en nuestras cosas que cuando nos hablan estamos haciendo otras tareas. Es importante que perciban que al hablar reciben nuestra atención.

3.  Evita las preguntas cerradas, que se pueden responder con un sí o un no. En lugar de preguntar ¿Qué tal el examen?, podemos preguntar ¿Qué te han preguntado en el examen?, o en lugar de preguntar ¿Qué tal el cole?, podemos preguntar ¿Qué has hecho hoy en el cole? Las preguntas abiertas ayudan a los niños a utilizar sus habilidades de pensamiento crítico para identificar conceptos, a la vez que pueden analizar por qué se sienten de tal o cual manera según su sistema de valores. De esta manera, ofrecen multitud de respuestas que han de organizarse con una frase. Si cambiamos nuestra forma de preguntar, podemos cambiar su manera de responder.

4.  Habla con ellos y cuéntales qué tal tu día. La comunicación consiste en un intercambio y no debe centrarse en ellos. Cuéntales cosas tuyas y recuerda ser efusivo, e incluso considera su opinión sobre lo que les cuentas.

5.  Respeta lo que te cuenten y escúchales. A menudo, nos quejamos de que responden con monosílabos, pero cuando lo que nos cuentan no nos gusta, tendemos a juzgar, criticar, y no respetar. Si queremos que nos hablen tendremos que respetar sus puntos de vista y lo que nos cuenten.

6.  Pregúntales sobre sus emociones. Por ejemplo, ¿Cómo te sentiste cuando te dieron la nota? ¿Cómo te sentiste ante esa reacción de tu compañero? Etc.

7.  Hazles ver que les entiendes y que lo que te cuentan es importante para ti. Utiliza frases del tipo “te entiendo…” “es lógico que te sientas así…”, etc.

8.  Deja que se expresen con libertad.

Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga clínica sanitaria, especialista en Pedagogía y Psicología infantojuvenil. Directora de Educa y Aprende.

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