Orientaciones para evitar la sobreprotección de los hijos

16 mayo, 2014

Cuando nos enfrentamos a la tarea de educar a los niños y niñas, son muchos los dilemas que pueden asaltarnos. Todos queremos lo mejor para los pequeños y tratamos de evitarles sufrimientos. Los niños y niñas están en un periodo de desarrollo y necesitan para completarlo, vivir sus propias experiencias y afrontar sus problemas.

La protección es algo natural, adaptativo, instintivo y necesario para la supervivencia, pero debemos encontrar un equilibrio para que la protección le permita autonomía, maduración y crecimiento. No se trata de exponerlos a peligros y sufrimientos, se trata de dejarlos crecer y madurar. La sobreprotección tiene consecuencias negativas, no dejamos a los niños/as crecer y completar su maduración psicológica y desarrollo.

Padres y madres sobreprotectores

Es natural proteger a los hijos/as, es un instinto necesario para la supervivencia. Pero protegerlos consiste en dejar que los niños y niñas crezcan y maduren, que se enfrenten a problemas, que se equivoquen y sufran, pero que tengan la seguridad de que sus padres siempre están ahí para ayudarles.

Los progenitores sobreprotectores están de forma continua pendientes de sus hijos/as, evitando que se expongan a situaciones conflictivas, angustiantes o dolorosas. Toman sus decisiones, les hacen los deberes si lo necesitan, les dan todo lo que piden para evitarles la frustración, no les dan tareas del hogar, etc. Los padres y madres piensan que con su actuación protegen a los pequeños de los disgustos de la vida, pero consiguen el efecto contrario. Las emociones negativas, como la frustración, la angustia y la pena, han de experimentarse como forma de aprendizaje y maduración psicológica, es la manera de entrenar las fortalezas que les permitirán ser adultos seguros y fuertes para enfrentarse a los problemas.

Riesgos de la sobreprotección

La sobreprotección es la forma que tienen los padres para calmar su angustia, pero tiene importantes consecuencias negativas en el desarrollo de los niños y niñas. El exceso de protección, afecta al desarrollo sano del niño/a. Aparecen características negativas que permanecen en la edad adulta. La sobreprotección tiene consecuencias negativas en la infancia e importantes repercusiones en su futuro.

Durante la infancia se crean las bases de las fortalezas que nos permiten enfrentarnos a las adversidades. Cuando una persona pasa por estas etapas sin experimentar emociones negativas como la frustración, debido a una sobreprotección, puede sufrir muchísimo cuando llegue a la vida adulta.

  • Son niños/as inseguros y dependientes, más propensos a la depresión y a ser manipulados.

  • Intolerantes a la frustración.

  • Tendrán dificultad para tomar decisiones por sí mismos.

  • Puede estar relacionado con problemas psicológicos en la edad adulta.

  • Incapacidad para reconocer los errores y ser responsables de sus actos.

  • Suelen aparecer problemas para relacionarse con los demás.

  • Su desarrollo psicológico y maduración es inferior a su edad.

  • Se crea un pensamiento de inferioridad y l autoestima se daña.

10 Orientaciones para evitar la sobreprotección.

Los niños y niñas necesitan protección y compañía, pero es necesario establecer unos límites en esa protección para que no tenga un efecto negativo en su desarrollo. Es fundamental encontrar el equilibrio, de modo que fomentemos poco a poco la autonomía y la independencia, pero prestando atención y cuidado. Lo conveniente es enseñarles cuestiones sencillas, que puedan hacer, sin perderles de vista.

  1. Ayúdale a construir una imagen de interior de sí mismo lo más positiva posible.
  2. Encuentra un equilibrio en la protección para que le permita ser autónomo.
  3. Transmítele una percepción tranquilizadora del mundo. Si ven peligros y no tienen autonomía, le creara mucha inseguridad.
  4. Dale confianza cuando crea que no puede hacer algo. Es importante hacerle ver que si puede y dejarle que el solo pueda hacerlo.
  5. Ocúpate de él/ella. Es importante que perciba esa atención y se sienta seguro para explorar el mundo.
  6. No desestimes los miedos del niño/a pero tampoco los aumentes. Escúchale, compréndele y ayúdale a ver las cosas de otro modo.
  7. No te excedas en advertencias del tipo cuidado te vas a caer, eso no. Es importante estar pendientes del pequeño pero dejarle hacer. Es decir que él/ella se perciba solo para afrontar retos.
  8. No hagas cosas por ellos, que pueden hacer por sí mismos. Es importante desarrollar su autonomía y responsabilidad.
  9. Ante las dificultades, conflictos o problemas que tenga el niño no intervengas en seguida y dejar que experimente formas de acción.
  10. Deja que se equivoque o se frustre de vez en cuando (sin que haya peligro para su integridad física o psicológica). De este modo irá madurando.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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