¿Por qué muerden los niños pequeños?

20 marzo, 2018

Hoy en día los mordiscos entre los niños pequeños es una de las causas de conflicto entre padres y Escuelas Infantiles. Desgraciadamente es algo normal  a estas edades. Pero que sea frecuente y habitual, no significa que esté bien y lo debamos permitir. Desde el primer momento son conductas que tenemos que corregir y enseñar a los niños como solucionar sus problemas de otra forma.

Las razones  por las que un niño muerde pueden ser variadas pero una de las más frecuentes es la frustración que sienten de no poder comunicarse mediante el lenguaje. A continuación enumeramos algunas causas:

  • Exploración: Los bebés suelen llevarse todo a la boca como forma de conocer todo lo que le rodea. La boca es la zona más sensitiva de su cuerpo y así descubren las diferentes texturas y el sabor de las cosas. Es una forma de aprender.
  • Ansiedad: Cualquier acontecimiento que cause estrés o inseguridad al niño puede traducirse en mordiscos, como cambios de horarios, exceso de ruido, nacimiento de un hermanito, el comienzo en la escuela infantil
  • Por juguetes o invasión del espacio personal:Suele ser bastante frecuente y es una de las razones principales por la que los niños muerden, para defender un juguete o porque otros niños están invadiendo su espacio personal.
  • Dolor de dentición: los niños suelen llevarse a la boca todo lo que encuentran e, incluso, muerden a sus amigos como una forma de aliviar el dolor que sienten cuando les está saliendo los dientes y las muelas.
  • Imitación: los niños pequeños aprenden por imitación. Si un niño ve a otro morder, puede intentar copiarlo y sobre todo si ve que el compañero recibe atención del adulto.
  • Como una forma de juego: hay veces que muerden como una forma de relacionarse al no darse cuenta de que hace daño. Suele ocurrir a veces cuando juega con el adulto.

 ¿Qué podemos hacer cuando un niño ha mordido a otro?

Como decíamos antes, que sea frecuente y habitual, no significa que esté bien y lo debamos permitir. Desde el primer momento son conductas que tenemos que corregir y enseñar a los niños como solucionar sus problemas de otra forma.

Cuando un niño muerde recomendamos seguir los siguientes pasos:

  1. Apartarle inmediatamente e, intentando que te mire a los ojos, decirle de una manera firme pero calmada “que no se muerde, que los mordiscos hacen daño” e intentar que pida perdón o de un beso al otro niño. Ellos deben notar en el tono de voz que lo que ha hecho no está bien.
  2. A continuación, hay que dirigirse al niño que ha sufrido el mordisco e intentar tranquilizarlo, darle cariño y curarle. Así también es una forma de demostrar al niño que ha mordido que no tiene nuestra atención.
  3. Después hay que enseñarle el mordisco al niño que ha mordido, volver a explicarle que no se hace porque hace mucho daño e intentar que pida perdón al compañero de nuevo.
  4. Por último, habría que analizar y buscar la causa del mordisco:

A continuación, os damos una serie de consejos:

  • Deberíamos enseñar a jugar al niño con otros: que aprenda a compartir y a tener amigos al lado sin agobiarse. Para ello es bueno juntarse con un grupo de amigos o familiares y repartir juguetes entre ellos. El adulto deberá estar pendiente de intercambiar los juguetes cada poco tiempo y explicar que hay que compartir y deberá estar atento para dar juego a todos los niños y que el niño mordedor se sienta integrado en el grupo o con el compañero con el que tiene conflictos.
  • Muy importante aplaudir y reforzar las conductas positivas, por ejemplo cuando se prestan juguetes, o saben esperar su turno.
  • Anticiparnos: si un niño está cansado o tiene problemas de dentición, habría que calmarlo antes si va a estar con otros niños.
  • Morder no es un juego: cuando son bebés, hay veces que muerden la cara o un dedo de sus padres como juego. Como no tiene dientes  y no  hacen daño, no se suele considerar un mordisco. Pero hay que tener cuidado que no entienda que esa es una forma de relacionarse.
  • Reforzar la vigilancia: Si sabemos que un niño muerde con frecuencia deberíamos tener siempre puesto un ojo en él, sobre todo en las situaciones que sabemos que es más frecuente.
  • No morder nosotros: por principio la violencia engendra violencia. No se debe morder para enseñar que no se muerde.
  • Son conductas que no se corrigen en un día. Por lo que hay que tener paciencia y dedicarle tiempo. Siempre se consigue superar.
  • Ser comprensivos: hay veces que tu hijo lleva varios mordiscos seguidos a casa. Lo que no sabemos es el motivo. Deberíamos tomárnoslo como un proceso de aprendizaje del niño, que hay que trabajarlo desde pequeños y desde todos los sujetos implicados (familia, escuela, amigos, familia, etc).

 

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