Anécdotas de guardería – Javier Salvatierra

20 septiembre, 2013

Javier Salvatierra, autor de "Anécdotas de guardería''

Os hemos seleccionado una serie de preguntas y respuestas que le hacen a Javier Salvatierra en el Diario El Pais el pasado 19 de septiembre, sobre las guarderías y los niños. Javier ha escrito un libro sobre las Escuelas Infantiles.

Nos resulta curioso lo que cuenta y las respuestas que dá.

¿Cómo se las ingenia un profesor de guardería para cuidar a 20 niños a la vez cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa? Javier Salvatierra lo cuenta en Anécdotas de guardería (Ediciones B), un libro sobre los secretos de las escuelas infantiles.

Los internautas preguntan a Javier Salvatierra

Gemma en apuros

1. 19/09/2013 – 12:06h.

¿Cómo lo hacéis para entretener a los niños tantas horas? Es que se acerca ahora el invierno y los días de lluvia y los días en casa se me hacen eternos. ¿Qué juegos y actividades recomiendas para una niña de 18 meses?

Buenos días a todos. Buenos días a ti, Gemma. Creo que esa es una pregunta que deberías hacer a una educadora, que ell@s son las que saben del tema. Por lo que a mi me han contado, la jornada en las escuelas infantiles tiene múltiples escalones: desayuno, asamblea, actividad (pintar, escribir, manualidades), tiempo libre, más actividad, comida, siesta… En fin, que pasan de una cosa a otra con frecuencia, con lo que es muy difícil que los niños se aburran. Como padre, yo mismo me las veo y me las deseo para tener a los míos entretenidos. Juego con ellos, los llevo aquí y allá cuando hace bueno, nos metemos en la cocina a hacer algo… Intuyo que a veces es bueno que se aburran un poquete, para que desarrollen su imaginación inventándose cosas. Para una peque de 18 meses, te recomiendo paciencia y un refuerzo para los riñones. Un saludo

Verónica

2. 19/09/2013 – 12:10h.

Cuando las educadoras (encantadores por otra parte y a las admiro por encima de todo) nos dicen que nuestro peque ha comido fenomenal, ¿lo dicen en serio o exageran? Es que luego, en casa, no se comen el trozo de pescado o el puré ni aunque se lo embutas.

Buenos días, Verónica. Con estos ojitos que se ha de comer la tierra he visto a enanos de menos de dos años devorar ellos solitos un puré de verduras como si no hubiera un mañana. Ya un poco más mayores, los he visto incluso esperar a que les den un vaso de agua a los compañeros para beber el propio. A mi mismo me costaba creer que el mío, los míos, se comen en la escuela lo que en casa no quieren ni oler. ¡Pero es que lo he visto! Y me lo han repetido mil veces todas las educadoras que he entrevistado. Por estas charlas, he deducido que la clave es doble: No les queda más remedio que comer (si no, no comen) y además, imitan a sus compañeros. Ellos son así.

Margarita López

3. 19/09/2013 – 12:15h.

Voy a ser mamá y me pregunto, teniendo la posibilidad de que lo cuide una empleada del hogar o la abuela, si es mejor llevar al niño a la guardería tras la baja maternal o esperar a que tenga un añito?

Hola, Margarita. No llego al nivel de experto como para atreverme a hacer una recomendación. Solo te digo mi opinión. Me da la impresión de que todas las ventajas que ofrece una guarde se sienten más a partir de un añito, puesto que el niño se da más cuenta y las actividades que se hacen con ellos son más variadas. También tiene su otra cara: es más probable que le cueste más adaptarse a la escuela los primeros días, también porque es más consciente. Si puede servir, yo llevé al primero mío con casi 10 meses. Espero haberte ayudado

Elena Jiménez

4. 19/09/2013 – 12:19h.

Mójate, pública o privada?

Mójome. Hoy por hoy, privada. ¿Y por qué? Tengo un caso muy cercano, el mío. Me concedieron una plaza en la pública cerca de casa para el segundo y, teniendo en cuenta que me concedieron el cheque-guardería de noventa y tantos euros, me salía más cara que la privada. A eso se añadía que la privada está más tiempo abierta, tanto a diario como en vacaciones. Ojalá dispusiésemos de una buena red de centros públicos a precios de centros públicos, entonces no tendría duda ninguna. Además, las públicas suelen tener, por lo general, instalaciones mucho mejores que las privadas. No parece que vaya a mejorar en lo inmediato la educación infantil pública.

Vik

5. 19/09/2013 – 12:24h.

Cuál es la anécdota más loca que te han contando cuando preparabas el libro?

Hay una a la que tengo mucho cariño que me contaron en la escuela El Bibio, de Gijón, que tiene que ver con la impericia de una madre primeriza con la comida. Pero la he contado muchas veces, así que me quedo con una que me contó un centro de Zaragoza. La titulo en el libro La niña precintada. Era de una mamá que pensaba que su hija pasaba frío en el cole. Como no quería que fuese así ni que las educadoras cediesen a sus quejas de que tenía calor, la llevaba al cole con un chándal y le cosía la cremallera por arriba, en el cuello, para que no se la pudiesen quitar. Lo sé. Inquietante.

Emilio Gutiérrez

6. 19/09/2013 – 12:26h.

Algún consejo para evitar las barraqueras del primer día? Se me parte el corazón con la nena

Consejo, ninguno. El desgarro es el que es. Las escuelas recomiendan no alargar las despedidas. Lo único que puedo decirte es que, generalmente en poco tiempo, se pasa. Es un consuelo. Pero aguantarse las ganas de recuperar al monete de los brazos de la educadora cuando llora y te echa las manitas es duro, muy duro.

patricio simó

7. 19/09/2013 – 12:28h.

Hola Javier, buenos días. ¿Crees que las guarderías están suficientemente reguladas en España para evitar casos de abusos a menores? Saludos.

La regulación para evitar el abuso de menores es el mismo en las guarderías que en el resto de la sociedad: el Código Penal. ¿Puede haber casos? Tanto como en un colegio, en una escuela de kárate, en un gimnasio o en la Parroquia. Lo que sí es cierto es que l@s educador@s tienen que tener una formación (FP o magisterio de Educación Infantil), con lo que se les supone, al menos, una criba.

ciudadano

8. 19/09/2013 – 12:32h.

¿Cuánto se suaviza la información que le se le da a los padres? De mi hija decían que comía todo muy bien en la escuela y luego por la tarde se comía la merienda con un hambre que me daba mucho que pensar.

Hola, ciudadano. Como decía antes, yo mismo he visto cómo las fieras devoran la comida que no se comerían en casa. Probablemente, tu educador/a te ofrecería, si se lo pidieras, grabar al niño mientras come, como me hicieron a mi. En cualquier caso, la confianza es básica entre los padres y los educadores. Es normal cierta desconfianza al principio, los educadores lo saben, pero no suelen engañar. No les sirve de nada. Habrá días que hayan comido menos porque la comida les guste menos, pero casi nunca se quedan sin comer.

Ernesto García

9. 19/09/2013 – 12:36h.

Tengo que buscar escuela infantil para el año que viene y no sé si todas ofrecen más o menos lo mismo o varía mucho la oferta, qué es lo más importante que debería tener en cuenta?

Hola, Ernesto. Las escuelas se suelen diferenciar, sobre todo, por su proyecto educativo. Básicamente me he encontrado con dos tipos: los basados en fichas y los basados en proyectos (constructivista, creo que se llama este método). Parece más atractivo el segundo, por lo que aporta en cuanto a creatividad y originalidad. Pero muchas guarderías toman un poco de cada cosa. Al final, estás llevando a tu hijo a un centro del que, en muchos casos, no sabes nada. Eligiendo el modelo educativo que más te guste -que te lo cuenten bien- al final vas a optar por la que más feeling te dé, y eso depende mucho de las personas que estén a cargo.

Pilar

10. 19/09/2013 – 12:41h.

Después de haber entrevistado a tantas educadores, ¿no crees que debería ser una profesión mejor remunerada? es un trabajo poco valorado y que cuiden bien de tus hijos y se preocupen por ellos durante tantas horas al día ¡no tiene precio!

Hola Pilar. Completamente de acuerdo. Solo doy un dato, para la reflexión: Una educadora se pasa entre ocho y doce horas rodeada por 12, 15 y hasta 20 niños. Tiene que darles de comer, cambiar pañales, limpiar todo tipo de secreciones y conseguir que lleguen vivos al final de la jornada, un día tras otro, contando con que los niños tienen una acusada tendencia a darse golpes, muchos en la cabeza, tener acongojantes reacciones alérgicas, convulsiones febriles… Tiene que hacerles aprender cosas, entretenerles, darles cariño… Por un sueldo que no llega a los 1.000 euros de media. Ahí lo dejo.

Alba

11. 19/09/2013 – 12:42h.

¿En las guarderías se siguen utilizando castigos clásicos como el de “pensar en la pared”? ¿A ti qué te parecen?

En algunos sitios, sí. A mí no me parece ni bien ni mal. Si sirve para abortar determinado tipo de conductas, sin violencia…

EVA

12. 19/09/2013 – 12:44h.

Como mamá que tiene un peque de 15 meses en una guarde, ¿ si leo su libro me quedaré más tranquila o iré corriendo a buscar a mi peque ? Gracias¡¡

Hola, Eva. Espero que ambas cosas, pero que prevalezca la primera. Al final lo que pretendo es echar un vistacillo a lo que ocurre dentro de la guarde. Hay cosas muy buenas y otras no tanto. Ambas pueden pasar. Pero no se fíe de mi libro: Eche un vistazo a su nene. ¿Va contento a la escuela? No hay mejor respuesta que esa.

Quills

13. 19/09/2013 – 12:48h.

Mi hijo se atraganta con facilidad, por eso come purés, y sin embargo en la escuela infantil me dicen que es un miedo infundado y que le dan de comer entero. ¿Quién decide la comida?

Las comidas en las guardes suelen estar, o bien elaboradas en la cocina por el propio centro o bien la trae alguna empresa de catering. En ambos casos, han de pasar sus controles sobre sanidad y nutrición. Entiendo, dentro de que la comida está adaptada a cada edad, que la decisión de dar a un niño de comer trocitos o dejarle con los purés la tiene la educadora, que es la que observa más de cerca la evolución del pequeño.

Carolina Gil

14. 19/09/2013 – 12:50h.

Buenos días ¿Es normal que mi nena que tiene un año sea tan dependiente de la tutora con la que está? Hasta el punto de que si la profesora sale de clase, la mira y le dice ‘Voy al servicio, no te quedes llorando’. En casa ella es muy apegada a mí, pero en la guarde no me parece muy normal.

Hola, Carolina. Como decíamos al principio, los niños suelen montar berrinches a la entrada de la guarde al principio. Luego, y también es desgarrador, pasan a montarlos cuando se van, echando los brazos a la educadora en vez de al padre/madre que viene a buscarlos. Es normal que sienta apego por su educadora, ten en cuenta que pasa muchas horas con ella. Como tú dices, también en casa está muy apegada a ti. Parece más una cuestión de que no le gusta estar sola.

Guillermo de la Torre

15. 19/09/2013 – 12:55h.

Enhorabuena por el blog y por ser un padrazo, no todos están tan implicados, lamentablemente. ¿Qué requisitos hay que cumplir para acceder a una guardería pública?, no crees que debería ser una etapa obligatoria, como el colegio? Saludos

Gracias, Guillermo. En cuanto a la primera pregunta, los requisitos son, básicamente, dos: 1. Tener un niño en edad de escuela infantil. 2. Tener un nivel de renta lo suficientemente bajo como para que te admitan. Es el criterio económico el que prima a la hora de que te concedan una plaza pública. Ahora es más fácil acceder a una porque hay menos demanda -por la crisis y porque, como he dicho antes, han subido las tasas-, pero el criterio sigue siendo el económico. En cuanto a la segunda, no estoy seguro de que tenga que ser obligatoria. Diría que no, los niños son muy pequeños. Eso no quita para que constate que, tal como está montada esta sociedad, haya una demanda muy importante, por lo que una red de centros públicos se me antoja imprescindible.

Pelé

16. 19/09/2013 – 12:56h.

¿Qué opinas de en último extremo pegar azotes a un niño en el caso de que se porte mal?

No me gusta, Pelé.

Miriam

17. 19/09/2013 – 12:59h.

¿Qué opinas de las condiciones de trabajo en general de las educadoras en las guarderías? Su sueldo no llega a 1.000 euros a pesar de su responsabilidad y la gran mayoría son muy jóvenes. ¿Por qué no hay apenas educadoras mayores de 40 años?

He hablado de las condiciones de trabajo antes. El problema principal es el sueldo, creo, porque el resto de condiciones suelen estar bien: instalaciones, recursos, descansos y demás. Y otro dato: en las entrevistas que hice para el libro, me contaron al menos media docena de episodios en los que un/a educador/a había salvado la vida a un niño. Eso es responsabilidad. En cuanto a la edad, hay de todo. Yo mismo he conocido varias en el trabajo del libro que tenían más de 30 años de experiencia. Puede ser que, con la edad, tiendan a poner su propio negocio.

Carmen C

18. 19/09/2013 – 13:03h.

Mi hijo de 2 años lloró la primera semana al entrar y al salir. Esto es lo que me decía: Se va el papá, se cierra la puerta”pam” y ya está. Y te miraba con los ojos vidrios como queriendo decir y me quedo yo allí. ¿No les estaremos creando ningún trauma verdad?. Dime que no por favor y que luego no se acordaran..

Mi hijo pequeño estuvo semanas llorando al entrar a la guarde y volvió a llorar tras las vacaciones. El mayor, apenas se quejó unos días al principio y luego nunca más. Te aseguro que el pequeño no tiene ningún trauma, y aún va a la guarde. Y el mayor, vamos, ni de guasa. Es más, tiene excelentes retazos de recuerdos de su etapa en la guarde. Y amigos que aún le duran. Ningún trauma, no temas. No por la guarde.

Celia

19. 19/09/2013 – 13:06h.

Mi hijo empezó a ir a la guardería con 6 meses, y con 18 parece igual de feliz allí. Ver la alegría con la que entra por las mañanas me deja encantada de la vida, aunque no puedo dejar de pensar que, rodeado de tanta gente y actividad, se está convirtiendo en un niño que se aburre y se irrita sobremanera en cuanto tiene que pasar en casa un rato más tranquilo. ¿Son más pacíficos todos los pequeños que a su edad no han pisado la guardería, o es pura casualidad?

No sabría decirlo. Supongo que los niños se acostumbran a hacer cosas y luego les puede costar quedarse sin hacer nada. A mí me pasa lo mismo. No soporto estar sin hacer nada. Pero diría que tiene más que ver con la personalidad.

Gabriela

20. 19/09/2013 – 13:14h.

Mi hijo es mas pequeño de tamaño y menos salvaje que sus compañeros del cole, ¿debería enseñarlo a defenderse? ¿Qué debo aconsejarle si sus compañeros le pegan o empujan?

Yo fui de esos padres de ‘no pegues’, mientras mi hijo mayor se llevaba todas las tortas. Al final, confieso que le dije que soltara la mano cuando le pegaran, que se hiciera valer, que se defendiera… No sirvió de mucho. Su personalidad es esa. Escribí un post sobre eso en el blog, a ver si lo encuentro… Aquí está http://blogs.elpais.com/mamas-papas/2010/11/mama-pepito-me-ha-pegado.html. Me ayudó Javier, que luego también me ayudó con el libro.

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